El cuento de una lágrima que se convirtió en sonrisa

Cortesía Honikum CC -by -sa

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Hace muy poco tiempo, en un país muy cercano,  un niño estaba llorando. De su  ojo derecho, el que más lloraba, surgió una lágrima  amarga que se escurrió por su cara hasta caer por el aire.

Mientras caía la pobre lágrima se lamentaba – He nacido triste de un niño muy pobre con una vida muy dura -decía, -viviré poco tiempo y moriré estrellada.

Más mira que luego abrió los ojos para ver por última vez la luz de luz de la mañana. El sol inundó su rostro con retales de rayos de naranjas. Entonces vió que caía al surco de una tierra de labor bien preparada y se acordó de  su prima, la gota de agua. -¡Estoy regando a la tierra! -exclamó al sonreir por primera vez en su vida.  

Un micro segundo antes de morir besó a una semilla que, gracias a ella se convirtió en un naranjo. El naranjo creció, se hizo grande y se vistió de flores de azahar, que alegraron la vista del niño… y con tiempo y buen cuidado, convertidas en naranjas, también su barriga.

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Marca personal: Conoce donde te encasillan – es difícil cambiarlo.

 

Cortesia Jensen Chua CC -by -sa

Cortesía Jensen Chua CC -by -sa

 

Artículo original en inglés de Leo Babauta,  Personal Branding: Be aware of your pigeonhole it’s hard to switch en Zen Habits. (Uncopyright)

Mucha gente no se da cuenta de que en cuanto empiezan a hacerse un nombre, está creando una marca… y lo que es más, esa marca resulta difícil de cambiar una vez que está establecida en las mentes de la gente.

 Cuando la gente empieza a conocerte, ya sea en el trabajo, en una relación personal, a través de tu blog o de otra manera, estás estableciendo una reputación… te ponen en un cajetín en sus mentes. Una vez que estás dentro de ese cajetín, es muy difícil salir.

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Propósitos para el año nuevo (y 2)

En el primer artículo de esta serie os pedí que pusieras negro sobre blanco la clase de persona en que querías convertirte. También os pedía que trataras de hacerlo lo mejor posible.

¿Lo has hecho? ¿Lo tienes en papel? No me vale que esté en ordenador, si lo has hecho así ímprimelo ahora. En cualquier caso tenlo cerca de tí. Por favor, confía en mí. Es esencial que lo hagas si quieres beneficiarte de este artículo.

  • Si no sabes de lo que estoy hablando, por favor, acude al primer artículo de esta serie y date veinte minutos para cumplir las instrucciones. Niños de primero de la ESO española (de doce años de edad) fueron capaces  de hacerlo en un cuarto de hora. Creo que veinte minutos te sobrarán si te ciñes a lo esencial.
  • Si ya lo tienes, felicidades, casi has completado el proyecto. Sólo te queda una cosa más por hacer. No te preocupes, es tan simple que hasta un bebé podría. Así que aguanta la respiración y pulsa en el enlace que verás más adelante. Te diré como se podrán hacer realidad vuestros sueños.

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¿Solo? ¿Sola? Ahorra y adelgaza cocinando para cuatro.

 

Cortesia Fotoos VanRobin CC -by -sa

Cortesía Fotoos VanRobin CC -by -sa

Cocinar para uno mismo es un disparate.

Me refiero a que uno se levanta con el tiempo justo para trabajar y vuelve a casa siempre algo tarde. Lo lógico es que uno se sienta perezoso.

Todavía si uno tiene más bocas que alimentar te espabilas un poco; especialmente si esas bocas son pequeñas, feroces y te tienen pillado el corazoncito.

Pero si vives solo o sola, lo fácil es lanzarse al sofá, bien provistos de un arsenal suicida de comida basura. Con el tiempo acabarás más perezoso, gordo en un cincuenta por ciento de los casos (en el otro cincuenta, gorda) y con remordimientos.

¿Mi solución? Cocínate para cuatro.

Porque:

  1. Tardas casi lo mismo. Hay que buscar los ingredientes, cortarlos y mezclarlos; preparar el horno, la sal, los condimentos; seguramente echarle un vistazo a la receta. ¿Acaso se tarda más en comprar un kilo que dos? Los tiempos de cocción aumentan un poco con el tamaño de la receta, cierto, pero no significativamente. (Sobre todo si usas una olla a presión).
  2. No es eficiente, por tanto, cocinar para una persona sola.
  3. Hay pocos libros de recetas escritos para una sola persona (Adaptarlas es complicado, si una receta para cuatro personas incluye un huevo ¿qué se hace con un cuarto de huevo? Además muchas veces los electrodomésticos necesitan una cantidad mínima de producto para trabajar bien).

Una revelación: el congelador

Y esa revelación de descubrir el mediterráneo es que puedes congelar tu comida ya cocinada. Y esta es la idea: puedes cocinar una vez y comer cuatro veces, sin merma de tu salud ni de tu autoestima.

Algunos consejos

  1. Congela en porciones equivalentes a un plato. Pilla lo que te sirves normalmente; lo pones en uno de esos recipientes de plástico con cierre de seguridad. (Vamos un tupper). Nada más. Los recipientes pequeños ocupan poco espacio, se organizan mejor en el congelador y descongelan más rápido. Además, poniendo justo lo que vas a comer te garantizas que no vas a comer de más, luego.
  2. El gazpacho. (Esto es para el verano) Incluso los que se compran son una buena opción, pero si hay que preparse pues nada una batidora y adelante. Tardas lo que el microondas en calentar el tupper.
  3. Una lista de compras estándard. Mantén una lista de lo que compras normalmente y vete cancelando a lápiz según compras. Si no sabes muy bien repasa las facturas del supermercado o pregunta a tu madre o a esa señora del quinto, ama de casa de profesión.
  4. Hazte amigo / amiga de esa señora del quinto. En serio, y del carnicero y de ese chico que trabaja en un restaurante; ya verás todos los trucos que sacas. (O directamente comida, vale no lo quería decir, pero es verdad).
  5. Cocina en lotes. Hay quien recomienda cocinar un día entero para todo el mes, pero a mí eso me parece exagerado, además de que necesitas un congelador gigante, con precio y consumo eléctrico gigante. Pero si cocinas un día para cuatro veces, en poco tiempo tendrás un verdadero menú listo en tu congelador, para combinar según desees. Y sí, muchos días no tendrás que cocinar.
  6. Ten el hábito de abrir el congelador a primera hora. Escoge lo que te comerás y sácalo para que te espere decongelándose. (Sí, los microondas descongelas, pero a mí me gusta más el método tradicional).
  7. Prepárate tus propias ensaladas. Las venden hechas, sí, pero a precios no aptos para crisis, ni ningún otro tiempo. Una ensalada se prepara tán rápido que no merece la pena el coste extra. ¡Ah!, y cuidado con las salsas, según los ingredientes pueden convertir a tu ensalada en una bomba de calorías.
  8. Una salsa de ensalada rápida que a mí me gusta. Yogurt + Menta (Hierbahuerto) y/o otra especia como comino+ Batidora.
  9. Prepárate tus propios zumos. (Y cuidado con lo que viene en tetrabricks, los hay que engordan más que un refresco).
  10. Lee las etiquetas. (Anuncios hablar con lengua de serpiente) No es saludable sólo porque se llame “Saludín Saludón te da salud un montón” -producto que espero no exista-. Lee la letra pequeña. Te sorprenderá los líquidos anaranjados que algunos empresarios llaman, y cito, “puro zumo de naranja”.

En resumen,

  • Renuncia a la cocina basura.
  • Saca el máximo provecho a tu escaso tiempo.
  • Organiza bien tu congelador.
  • Cocina por lotes.

¿Te has visto en alguna situación parecida? ¿Cómo la has afrontado? Vamos, comenta, que respondo a todos los comentarios, aunque el artículo sea antiguo.

Ya eres un ángel.

Cortesia Positiv CC -by -sa

Cortesía Positiv CC -by -sa

 

Estaba escribiendo mi primera novela en inglés (Dios me perdone) y me preguntaba que sería de mí de estar en la piel de uno de mis personajes. Precisamente escribo, entre otras razones, como una especie de ejercicio espiritual para desarrollar la compasión.

Levinás, el filósofo judío superviviente de la 2ª Guerra Munidal, dijo algo semejante a que el rostro de los que sufren es el rostro de Dios. Jesús se expresó también en esas líneas (Véase Mateo 25, por ejemplo). Los Mazdeistas inisten en que “El socorre al pobre, corona a Dios.” Podría seguir con muchísimos otros maestros y maestrAs espirituales, pero es innecesario.

Pues este personaje mío, un niño, tiene un sueño extraño. Una mujer vestida de Húsar aparece en la

Photo Courtesy Porcelain Monkey Garage CC -by -Sa
Photo Courtesy Porcelain Monkey Garage CC -by -Sa

puerta de su habitación. Lleva un presente: la clásica caja de navidad envuelta en papel de colores con un gran lazo rojo. El chico la abre y encuentra dos alas de ángel, vivas.

¿Y ahora qué? ¿Qué harías si te dieran alas de ángel? ¿Cambiaría tu vida? ¿Cómo?

Y aún más importante. ¿Te has parado a pensar si no tienes ya esas alas? ¿Te has atrevido a volar?

Por mi parte, creo que la única vida digna de vivirse es la de un ángel.