El club de los corredores gordos CCG

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Ya lo sé, venga, de verdad, que si que llueve, que hace frío, es cansado y hay gente tan insegura que les gusta reirse de un gordo corriendo. Es verdad, todo eso pasa. No me da la gana ir y contaros las fastuosas maravillas que conlleva correr, sin primero reconocer que es difícil.

Lo sé por propia experiencia. Soy… ¡horror!… gordo. Ya lo he dicho, he salido del armario y por la puerta, sin necesidad de romperlo que tampoco soy tan grande. 

También puedo decir que lo soy menos que antes.

Y sin embargo ese no ha sido el mayor de los beneficios, al que quizás pueda atribuir más a la dieta. Lo mejor de todo es la mayor autoestima. Ir al parque, correr y ver que no pasa nada, que la gente -en el 99,99% de los casos – no se rie en tu cara. No sólo eso, uno va mejorando, incluso encuentra agradable la carrera, que sí, de verdad. No importa llegar el primero ni el último, esto no es la escuela, simplemente dejas que el viento te dé en la cara y sigues adelante.

La mente se aclara. Yo he hecho meditación, bastante. De hecho media hora al día durante la mayor parte de unos tres años. Y correr, sólo, en silencio, sin forzar el ritmo, es el método que me funciona mejor, con la posible excepción de la Lectio Divina. Y no, no voy a hacer Lectio Divina para planificar mi agenda, ni decidir que voy a publicar en mis blogs.

Se gana energía para trabajar. Sé que resulta contra intuitivo, incluso que la experiencia parece decir lo contrario. Uno corre y se cansa, ¿no? A corto plazo, sí. Sin embargo a medio plazo -y esto hablando de semanas no de meses- el cuerpo agradece el ejercicio devolviéndolo en energía.

Sólo no quiero, con amigos mejor.

Ya llevo meses con esto. Puedo hacer solo y si tiene que ser seguiré así. Pero estoy convencido de que sería mejor formar un club. Nada sofisticado, sólo un grupo de amigos que a través de la red se comunican para animarse y apoyarse unos a otros.

Tan sencillo como eso.

Y quiero hacerlo acompañado desde el principio, sin imponer mi visión. Así que pido a quien tenga interés que se ponga en contacto conmigo ya comentando en este blog, ya en mi dirección de gmail, (luis PUNTO miguelde)

Pues ya está dicho todo, los que quieran mejorar sus vidas que cuenten conmigo y correremos juntos (aunque uno esté en Argentia y otra en Singapur)

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Haiku del Jueves: Año nuevo

Cortesia CP Storm CC -by

Cortesía CP Storm CC -by

Amanecerá

Recibirás tiempo

Oscurecerá

Este año comienza, como todos, con una gran oportunidad para emprender nuevos proyectos y completar los antiguos. Son muchos días, muchas horas por delante, que están para aprovechar adecuadamente y desde ahora. Para eso sólo necesitas tres cosas:

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Truco: cómo liberarse de los malos hábitos.

Cortesia de Eliot Marc (I see you) CC -by -sa

Cortesía de Eliot Marc (I see you) CC -by -sa

¿Por qué estoy haciendo esto?

Morderse las uñas, comer algo dulce cuando se está nervioso, tomarse un café a las nueve de la noche, quedarse enchufado al ordenador. Muchos caemos en estas cosas que nos hacen daño y lo sabemos. ¿Por qué?

Compensan una necesidad.

Todas las cosas que hacemos tienen un fin. Al menos a corto plazo, los malos hábitos nos dan algo que queremos. Si no fuera así no las haríamos. ¿La prueba? Algunos os acordaréis de un líquido asqueroso que las madres nos ponían en las uñas. Si te mordías sabía tan mal que no tenías más remedio que parar. Funcionaban. Sin embargo dejaba al niño frustrado. ¿Por qué? Porque perdía una forma de calmar sus nervios.

Ser conscientes.

El niño apenas es consciente de nada de esto. El adulto apenas es consciente de nada de esto. Sí, has leído bien, caemos en las mismas cosas que los niños por la misma razon. Picoteamos y apenas nos damos cuenta hasta después de engullir. Curiosamente es el engullir o el masticar lo que nos calma. Compensamos con el placer del sabor muchos dolores de la vida, hasta emocionales.

El consejo que doy, por tanto, es que respires profundamente y te preguntes: ¿por qué estoy haciendo esto?

El consejo es viejo, ya lo sé. Pero es difícil de implementar, precisamente porque uno no es consciente de lo que le pasa. ¿Cómo conseguirlo? Muy fácil: organización.

  1. Toma una ficha o anota en tu agenda o en el frigorífico ;). Respiración. ¿Por qué estoy haciendo esto?
  2. Acostúmbrate a mirar esa nota varias veces al día, aunque el mal hábito no esté presente.
  3. Anota tus respuestas a esa pregunta.
  4. Al final de la semana revisa por qué. Quizás te lleves una sorpresa.

Contra el vicio de…

A la naturaleza no le gusta el vacío; a tí tampoco. Si no reemplazas el hábito malo por uno bueno, volverás a caer en el malo. Esto es así porque nos encantan las satisfacciones a corto plazo. Somos humanos y los humanos somos animales. Sé humilde. Recuerda, que el creecer fuerte es el primer paso para caer.

¿Qué buenos hábitos en concreto? ¿Cómo elegirlos? Ah, eso ya tendremos que dejarlo para un próximo artículo… o a tus comentarios, que seguro que tienes buenas ideas para compartir.

¿Solo? ¿Sola? Ahorra y adelgaza cocinando para cuatro.

 

Cortesia Fotoos VanRobin CC -by -sa

Cortesía Fotoos VanRobin CC -by -sa

Cocinar para uno mismo es un disparate.

Me refiero a que uno se levanta con el tiempo justo para trabajar y vuelve a casa siempre algo tarde. Lo lógico es que uno se sienta perezoso.

Todavía si uno tiene más bocas que alimentar te espabilas un poco; especialmente si esas bocas son pequeñas, feroces y te tienen pillado el corazoncito.

Pero si vives solo o sola, lo fácil es lanzarse al sofá, bien provistos de un arsenal suicida de comida basura. Con el tiempo acabarás más perezoso, gordo en un cincuenta por ciento de los casos (en el otro cincuenta, gorda) y con remordimientos.

¿Mi solución? Cocínate para cuatro.

Porque:

  1. Tardas casi lo mismo. Hay que buscar los ingredientes, cortarlos y mezclarlos; preparar el horno, la sal, los condimentos; seguramente echarle un vistazo a la receta. ¿Acaso se tarda más en comprar un kilo que dos? Los tiempos de cocción aumentan un poco con el tamaño de la receta, cierto, pero no significativamente. (Sobre todo si usas una olla a presión).
  2. No es eficiente, por tanto, cocinar para una persona sola.
  3. Hay pocos libros de recetas escritos para una sola persona (Adaptarlas es complicado, si una receta para cuatro personas incluye un huevo ¿qué se hace con un cuarto de huevo? Además muchas veces los electrodomésticos necesitan una cantidad mínima de producto para trabajar bien).

Una revelación: el congelador

Y esa revelación de descubrir el mediterráneo es que puedes congelar tu comida ya cocinada. Y esta es la idea: puedes cocinar una vez y comer cuatro veces, sin merma de tu salud ni de tu autoestima.

Algunos consejos

  1. Congela en porciones equivalentes a un plato. Pilla lo que te sirves normalmente; lo pones en uno de esos recipientes de plástico con cierre de seguridad. (Vamos un tupper). Nada más. Los recipientes pequeños ocupan poco espacio, se organizan mejor en el congelador y descongelan más rápido. Además, poniendo justo lo que vas a comer te garantizas que no vas a comer de más, luego.
  2. El gazpacho. (Esto es para el verano) Incluso los que se compran son una buena opción, pero si hay que preparse pues nada una batidora y adelante. Tardas lo que el microondas en calentar el tupper.
  3. Una lista de compras estándard. Mantén una lista de lo que compras normalmente y vete cancelando a lápiz según compras. Si no sabes muy bien repasa las facturas del supermercado o pregunta a tu madre o a esa señora del quinto, ama de casa de profesión.
  4. Hazte amigo / amiga de esa señora del quinto. En serio, y del carnicero y de ese chico que trabaja en un restaurante; ya verás todos los trucos que sacas. (O directamente comida, vale no lo quería decir, pero es verdad).
  5. Cocina en lotes. Hay quien recomienda cocinar un día entero para todo el mes, pero a mí eso me parece exagerado, además de que necesitas un congelador gigante, con precio y consumo eléctrico gigante. Pero si cocinas un día para cuatro veces, en poco tiempo tendrás un verdadero menú listo en tu congelador, para combinar según desees. Y sí, muchos días no tendrás que cocinar.
  6. Ten el hábito de abrir el congelador a primera hora. Escoge lo que te comerás y sácalo para que te espere decongelándose. (Sí, los microondas descongelas, pero a mí me gusta más el método tradicional).
  7. Prepárate tus propias ensaladas. Las venden hechas, sí, pero a precios no aptos para crisis, ni ningún otro tiempo. Una ensalada se prepara tán rápido que no merece la pena el coste extra. ¡Ah!, y cuidado con las salsas, según los ingredientes pueden convertir a tu ensalada en una bomba de calorías.
  8. Una salsa de ensalada rápida que a mí me gusta. Yogurt + Menta (Hierbahuerto) y/o otra especia como comino+ Batidora.
  9. Prepárate tus propios zumos. (Y cuidado con lo que viene en tetrabricks, los hay que engordan más que un refresco).
  10. Lee las etiquetas. (Anuncios hablar con lengua de serpiente) No es saludable sólo porque se llame “Saludín Saludón te da salud un montón” -producto que espero no exista-. Lee la letra pequeña. Te sorprenderá los líquidos anaranjados que algunos empresarios llaman, y cito, “puro zumo de naranja”.

En resumen,

  • Renuncia a la cocina basura.
  • Saca el máximo provecho a tu escaso tiempo.
  • Organiza bien tu congelador.
  • Cocina por lotes.

¿Te has visto en alguna situación parecida? ¿Cómo la has afrontado? Vamos, comenta, que respondo a todos los comentarios, aunque el artículo sea antiguo.

Deporte para gordos.

Yo también soy gordo, lo he sido casi toda mi vida y lo soy aún al menos al momento de escribir este artículo. Debo confesar, aún parezca extraño, que no deseo permanecer en esta situación rolliza. No sólo por las mayores dificultades para encontrar un empleo o pareja. Ni por presumir de nada; sino principalmente por salud y felicidad.

Paro aquí, pues este artículo no trata de la motivación para estar sano. Ésta la doy por supuesta. De lo que quiero tratar aquí es de que se puede correr siendo gordo. La prueba un servidor, que cuando empezó estaba entre Obesidad 1 y 2, tiene cierta alergia y pies planos no del todo corregidos. (O sea que cuando camino mucho, me duele).

Aún así he conseguido hacer Pilates, Bodypump (con la lengua afuera) y correr 17 minutos con veintisiete segundos.

¿Cómo?: Kaizen.

Kaizen viene a significar “pequeña mejora” y funciona porque los mayores obstáculos para mejorar son más sicológicos que físicos.

  • Nos da miedo hacer el ridículo, ¿verdad? Ser el gordito que corre lento mientras todo el mundo te mira (o nos lo creemos, que seguro tienen cosas mejores que hacer).
  • Nos parece que no podremos aguantar.
  • …ya, pero seguro que lo dejo en una semana.
  • O estás corriendo y aparece un dolor raro que no sueles tener y entra el miedo a romperse uno algo.
  • Y luego está que correr con veinte kilos de sobrepeso es cargar con una buena mochila.

Vale, pues aún así se puede. Y éste es el plan.

  1. El primer objetivo tiene que ser muy pequeño, tanto que estés completamente seguro de poder alcanzarlo. (Yo me puse 4 minutos).
  2. El objetivo se alcanza como sea. Tienes que correr cuatro minutos. Lo mismo da en cuatro series de un minuto que en dos minutos. Rápido o arrastrándote. La única regla es que han de ser cuatro minutos.
  3. Una vez alcanzado el primer objetivo proponte una mejora pequeña para el siguiente día (yo me puse treinta segundos más).
  4. Anota y comparte tus progresos. Ponte una medalla. Te lo mereces. (No vale comerse una medalla, hay que buscar mejores recompensas que ponerse a comer).
  5. Contínua así todos los días (o casi) hasta que llegues a un objetivo parecido al de la gente normal (también podemos llamarlos flacuchos, enjillados o lo que quieras). Luego propónte mejorar la calidad.

Y ya está, es así de simple. Funciona, porque mi niño, ¿cómo te vas a convencer a tí mismo que no puedes correr treinta (o diez, o cinco) segundos más?

Por último, no hagáis burradas. Kaizen también funciona porque le da tiempo a vuestro cuerpo a adaptarse. Sí, casi todo es sicológico, pero no todo. Paciencia, con vosotros mismos y con vuestro, cuerpo. ¡Lo lograréis!

(Y quien me conoce sabe que no hablo así de no estar totalmente seguro).

Foto Cortesía de Mike Baird CC -by