Como comerse el sapo nuestro de cada día

Si empiezas el día tragándote una rana viva, el resto del día te parecerá mejor. -proverbio inglés.

Dejemos las ranas para los optimistas. ¿No lo sabías? En la vida real, todos somos comedores de sapos. Algunos los zampan varias vaces al día, otros son verdaderos devoradores de nuestros simpáticos amiguitos. Pero nadie, sin excepción, se libra de tragarse un sapito. ¿Odiabas los deberes de la escuela? Ese era tu sapito. ¿Te da pereza comprobar el email o las RSS? Más sapos. ¿Hacer la declaración de la renta, impuestos y papeleos varios? Más filete de sapo.

¿Qué tienen todos estos sapos en común?

  1. Son feos, es decir que los odias.
  2. No los puedes evitar.

Puedes odiar los viajes a Marte, o el alpinismo sin que por eso sean sapos. Nadie te va a obligar. ¿Pero los impuestos y los deberes? O los haces o habrá “consecuencias”.

Nadie puede vivir a dietas de sapo. Si tu vida consiste en tragar más y más sapos, debes hacer cambios en tu vida. Busca un nuevo trabajo, deja ese hobby odioso o disfruta de más tiempo libre. ¿O es que te organizas mal o te falta formación para afrontar tus tareas? Organizándote mejor y formándote harás desaparecer a muchos sapos y a otros los harás más pequeños. Pero de eso, Dios mediante, ya hablaré en otro artículo.

Porque siempre quedará algún sapo que comer, y en cuanto a éstos, no vamos a dejar ni las ancas.

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