Informe emotivo del escritor

Terminé el borrador de mi novela hará una semana. Uno se siente un sandwich de sentimientos. Victoria por un lado y angustia por otra. Porque tengo que esperar un mes para poder revisar lo escrito. ¿Y qué escribo hasta entonces? Gracias a Dios tengo un proyecto que terminar, una novela en formato blog, en inglés, llamada Call it Freedom, que no es que esté muy bien, pero lo que me he divertido no me lo quita nadie. 

Me he dado cuenta de que para escribir una novela hace falta saber administrar las emociones, como en una carrera de fondo, empiezas con una mezcla de entusiamso y dudas. ¿Seré capaz de acabarla? La respuesta corta es “Sí”, la larga es “Sí, pero cuidado con…”

Siente la euforia de los primeros capítulos.

El escritor se enfrasca en su propio mundo animando a un teclado que da vida a una vóragine narrativa – Sí, sí, sí. ¡Soy el del mejor escritor del universo y planetas anexos! Soy el sensei supremo de la pluma, el kami de la narrativa. El tema, la narración, las descripciones, lo personajes, todo funciona. Y lo estoy escribiendo, yo, y no el tipo ese barbudo de la contraportada. Se lo tengo que contar a todo el mundo. La pena es que no pueda discutir esto con Victor Hugo, seguro que aprendería algo.

Esta fase es sencillita de adminstrar, creéme.

 

Bienvenido al terrible “60% del borrador de tu novela”.

Hola, soy tu fiel compañera, doña Duda Detinomefio, y he venido para derribarte de ese bonito pedestal que te has construído. Llegaré un poquito después de que llegues a la mitad de tu novela. Podría hacerlo antes o después, pero este momento es más divertido. Te diré que tu historia es o demasiado corta o demasiado larga para tus lectores, que tus personajes son un poco planos o resultan poco realistas y encontré huecos narrativos en tu novela, por todas partes. Ya verás lo que me voy a divertir a tu costa.

Lo peor de todo es que Doña Duda tenga razón en casi todo.

Lo mejor es que da igual. Por eso lo llamamos borrador. Lo más importante ahora es seguir escribiendo y no hacerle caso a la señora Detinomefio. Sigue, sigue, sigue, aunque estás es un concurso de escribir tantas palabras como puedas, tampoco el borrador es una novela terminada. Un borrador perfecto, no es un texto prepararado para ser publicado, sino una base sobre la que levantar tu novela. Ni le pidas menos, ni le exijas más.

 

Sólo me queda un capítulo

El fenómeno social que es, Nanowrimo, consiste en escribir 40,000 palabras de novela en un mes. En su sitio web, dicen por alguna parte, que una vez que cuando llegas a la última semana, todas las dudas se disuelven y te sientes genial otra vez. Quizás sea así en Nanowrimo.

Yo quería llegar a unas 60.000 palabras, aunque con un calendario menos estricto. Aún así, quería alcanzarlo en menos de seis semanas, lo que conseguí. Pero lo cierto es que entre más me acercaba al último capítulo, me era más difícil. Lo cual es frustrante. Vamos a ver, incluso cuando uno trabaja en algo del género aburrido entre más se acerca la hora de acabar o la meta, más se le crecen a uno las energías y el optimismo. Me pasa hasta corriendo.

Así pues, ¿cómo diantres me estába sintiendo tan mal?

En primer lugar había un asunto personal. Tras meses de preparación competitiva estaba esperando las notas finales de las oposiciones. Y cuando uno sabe que puede sacarlas pero no lo tiene garantizado lo pasa bastante mal.

Más importante aún, amaba (amo) mi historia tanto que no podía verla “morir”. Al final tuve que engañarme a mí mismo; el último capítulo lo dejé simplemente hilvanado, dejando muchas cosas que concretar para la primera revisión.

Exhausto

Saqué la oposición, terminé mi borrador, ambas cosas llegaron casi al mismo tiempo. Esperaba sentirme genial por ambas cosas, pero lo que más tengo es cansancio mental y emocinal. (Físicamente voy genial). Y sin embargo todavía tengo esta terrible ansia de escribir y seguir escribiendo, crear, dibujar, pintar y practicar cualquier otro arte que tenga la desgracia de cruzarse en mi camino. 

Probablemente mis emociones se deriven de mis pasiones y éstan sean muy personales. Quizás tu experiencia será distinta. De todas formas, lo importante, es que en todo momento hay emociones que administrar y para ello

  1. Recuerda tu motivación. Esto se aplica a cualquier cosa en la vida, y a la mayoría del resto de los consejos de este artículo. Aunque no escribas para ganarte la vida, el simple hecho de tener algo que contar al mundo, debería de serte sufciente. Ahora bien, si no encuentras ninguna razón importante que te impulse a escribir a tí, deberías reconsiderar dedicarte a la literatura. La vida es demasiado larga como para pasársela haciendo algo que no te gusta. 
  2. Ponte objetivos realistas, medibles y desafiantes. Una forma sencilla de hacerlo es el de “tantas palabras por día”. ¿Cuántas? Que me aspen si lo supiera. Piensa en tus responsabilidades, amigos, hobbies, tiempo para ejercitarse. A más practiques más rápido escribirás, por tanto nada hay de malo en imponerte un objetivo provisional y luego aumentarlo (o no). 
  3. Ponte límites. He visto desaparacer a muchos blog desaparecer justo después de que su autor haya desplegado un esfuerzo tremendo. Y, esta es mi conjetura, apuesto a que muchos manuscritos quedan sin terminar porque sus autores se han esforzado más allá de loq eu podían. Con el tiempo se han visto incapaces de escribir; otras responsabilidades demandaban su atención: ese jefe no del todo alegre que te llama, un cliente que te recuerda cariñosamente no le has mandado el pedio o peor, tus niños, organizando una bonita fiesta de fuegos artificiales digna de fin de año en tu casa como último recurso para hacerse notar. Aquí el culpable no es tu novela, sino pedirte más de lo que podías. ¿Qué sólo media hora al día? Pues media hora al día, no más.
  4. Recuerda que el borrador perfecto no es una novela perfecta, sino una base excelente sobre la construir tu libro. Escribo mis borradores combiando los métodos snowflake (copo de nieve) y el modelo blitzkrieg. Siguiendo el snowflake, empiezo con un resumen general que luego expando por capítulos hasta llegar al borrador de cada capítulo. En cuanto a la blitzkrieg, es más un estado mental, que me hace despreciar todo elemento que no siendo crucial para la narración intenta retrasarme. Si no me acuerdo de una uso un truco que desarrollé para escribir en  [ese idioma que hablan en Inglaterra]. Como ves pongo el concepto o idea entre corchetes y sigo adelante. Luego, cuando toque revisar, usaré el diccionario, buscaré en la web o lo que sea. Pero no pierdo el momento, la inercia, el flujo de energía, la pasión que me impulsa a escribir. Nunca, jamás. 

Foto Cortesía 

Artículo aparecido originalmente en mi blog en inglés: Wisdom & Life

2 Respuestas a “Informe emotivo del escritor

  1. Por lo que he podido ver, muy didáctico y muy sabio tu blog, Miguel¡🙂

    Empiezo a leerte desde ahora. Lo que no sé es cómo clasificar tu bitácora en mi blogroll: ¿productividad’ ¿psicología?😉

    Lo importante es el contenido. Un saludo cordial.

  2. Muchas Gracias, Alfonso

    Mejor productividad, sicología me queda grande, lo único que hago es tratar de armonizar lo que serían técnicas de productividad con buscar un sentido a la vida.

    En otras palabras, no buscar la productividad en sí misma, sino integrada en todo un proyecto de vida.

    (Me da miedo de lo pretencioso que suena🙂 )

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