Kaizen personal ¿y qué mejoro?

 

Cortesía Helmet13 CC -by

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Hace algún tiempo prometí que dedicaría un artículo a ver cuales deberían ser los principales objetivos Kaizen de mi vida. Pero, tras haberlo aplicado, ahora estoy seguro de que tal cosa a vosotros os daría igual. En vez de eso, dejadme compartir un método minimalista para descubrir lo que tenéis que mejorar. 

Nada de arriba a abajo

David Allen, que es un verdadero experto a diferencia de un servidor, recomienda en su libro Organízate con Eficacia -no leerlo es pecado, allá vosotros- empezar por las cosas más sencillas y luego ir hacia arriba.

¿Cuál es el problema de ir de arriba a bajo?

Dos, el primero es que hasta que no resuelves las cosas más sencillas del día a día, estás demasiado estresado para pensar en el sentido último de la vida. Dicho de otro modo, si tienes en tu cabecita ese padre virtual recordándote que tienes que ir al gimnasio es muy difícil que decidas que es lo mejor para tí. Les pasa a los adolescentes, están demasiado ocupados aprobando el bachillerato para pensar a largo plazo. 

El segundo es que se trata de una cuestión de valores. Yo, próximamente compartiré los míos, ¿vale? Hablaré de cosas que a lo mejor no os gustan como cristianismo, filosófos judíos contemporáneos, y moral. Podría haberlo hecho ahora, pero de verdad creo que es mejor empezar por lo que todos podemos ponernos de acuerdo: llegar tarde al trabajo o no cepillarse los dientes es malo.

Probadlo, resolver primero las cosas pequeñas, no veas lo bien que se siente uno después, la mente, despejada de preocupaciones funciona mejor.

El método.

 

  1. ¿Sobre qué te esta dando la lata tu mente? (Me refiero a ese padre virtual que todos tenemos dentro: “llega temprano al trabajo”…) Haz una lista de todas esas pequeñas cosas, todas.
  2. Asigna a cada un de esas pequeñas cosas una pequeña acción que suponga una mejora. Que sea muy, muy fácil, tanto que no dudes que puedas fracasar. ¿Puedes correr 1 sólo minuto? Corre 1 minuto. Está bien, ya se mejorará. Anota esas acciones en la misma lista, junto a las cosas que quieres mejorar.
  3. Hazlo. En cuanto puedas, a la primera oportunidad, en el primer momento libre, hazlo. Son cosas muy sencillas, no dudaste de que podías hacerlo antes, ahora tampoco. Ve, sal corre tu minuto, o tus dos minutos. Que se rían, da igual, tu ve adelante.

De hecho el paso 3 no forma parte del método para descubrir que necesitas mejorar. Pero, ya que estaba, merecía la pena darle la importancia debida al hacer. Porque cuando planifiques tus acciones de pequeñas mejoras recuerda que deben ser muy simples, muy fáciles, para ponérselo más difícil a las excusas tontas.

Por ejemplo, una de mis mejoras es tener un paño para el polvo en mi escritorio. Una nadería, quizás, pero así lo mantengo siempre limpio y mi trabajo -alguno no me creerá, así es la vida- mejora y se hace más eficiente en cantidad y calidad. El poder de un paño del polvo, pues eso, buscad vuestras pequeñas cosas primero y luego podéis pensar en el sentido de la vida.

 

Yo, ya voy trabajando en eso.