Humanizar la Globalización: Conferencia de John Sobrino

Esta vez no hay imagen, en vez de eso os hago un enlace a cómo sería la vida, si viviéramos en el mundo real, donde no hay agua corriente.

Lugar: Club Prensa Canaria, Las Palmas, España

Fecha: 15 de febrero de 2009

Conferenciante: John Sobrino, sacerdote jesuita, teólogo de la liberación, doctor en Teología, licenciado en Filosofía, etc…

Que nadie espere que de sus palabras saliera una defensa de su cuestionada Cristología, John Sobrino se limitó en su disertación a explicar, desde las víctimas, que diantres anda mal en el mundo, y cómo solucionarnos.

Tipos de Males:

a) Males físicos:

Ya os podréis imaginar: el hambre, inundaciones, la pobreza, la enfermedad, las inmigraciones a la desesperada. (Como la que ha llevado a la muerte a 26 criaturas a 20 metros de nuestras playas).

b) Males morales:

Casi siempre presentes como causa, consecuencia o coadyudante de los males físicos: la mentira, la guerra, el expolio, el racismo, etc…

c) El mal del espíritu humano: La Deshumanización:

¿Qué es esto? John Sobrino llamó deshumanización al “aire espiritual viciado” que respiramos, que nos contamina el pensamiento y las acciones. Que nadie piense que está hablando de una extraña fuerza parapsicológica. En realidad es una metáfora muy fácil de entender.

  • Nos estamos acostumbrando al mal evitable. Nos hemos acostumbrado a que la verdad sea un lujo, mientras que por todas parte se silencia o transgiversa.
  • La injusticia internacional impera con naturalidad (véase como se imponen precios a los países pobres o las subvenciones agrícolas de los países ricos impiden competir).
  • Hay cierta sensación, a nivel internacional, de que el gobernante del país rico es impune. 
  • Habla también de que hay cierta obsesión con la sexualidad, a desprecio del amor.

Lo malo de nuestro mundo es la naturalidad con la que se vive el mal moral. Esta es la deshumanización. Vivimos en esa normalidad amoral. Respiramos ese aire viciado que deshumaniza.

La deshumanización surge del encubrimiento, la ignorancia de lo real es muy notable. Se sabe mucho más del partido del domingos que de las guerras olividadas. ¿Se acuerda alguiend de los cinco millones de muertos del Congo en la guerra del Coltán? (Que sirve, entre otras cosas, para hacer posibles los teléfonos móviles).

No tenemos capacidad para conocer todo, es verdad, pero de ahí al supino desconocimienot del tercer mundo, va un mundo.

Lo que no se puede ignorar, se encubre. El “cover-up” llega a ser perverso.

  • Así en el lenguaje, se habla de crisis alimentaria cuando hablamos de hambre que lleva a la muerte; de paises en vías de desarrollo que están -en muchos casos- cada vez peor.
  • Puede haber sensibilidad al dolor en lo personal, pero no en lo institucional. (Hay ciudadanos individuales que demuestran solidaridad cuando se enfrentan al sufrimiento concreto, pero esta sensibilidad ha desaparecido de las instituciones).
  • Los muertos, las víctimas, a millares y a millones se convierten en mera estadística.
  • Nos hemos creído que el “destino manifiesto” del mundo occidental es ser rica y próspera. Si ocurriera aquí lo de África, sentiríamos que el sentido metafísico del mundo se resquebrajaría. (Y aún no hace nada de la guerra Yugoeslava).

d) Soluciones: La humanización

 

  1. Poner nombre a la realidad. Las homilías de Monseñor Romero duraban casi hora y media porque según termina de explicar el Evangelio daba los nombres de las víctimas de la represión. Al hacer eso recobraba su dignidad, no ya su vida, las rescataba de las sombras. Les llamaba incluso el Cristo Crucificado.
  2. Ante la criminalización de las víctimas, hay que poner a éstas el mejor nombre posible. No hace mucho las víctimas de violencia doméstica eran siempre sospechosas ellas de haber provocado la agresión de una u otra manera, ¿no?
  3. La compasión. Curiosamente la exigencia de la compasión no se lleva nunca a la campaña electoral. 

¿Qué es la compasión?

 

  • Por lo menos hacer justicia. Cuando se trabaja por la justicia se genera un aire humanizante.
  • También es defender a las víctimas de los victimarios. Misericordia no es sólo una palabra bonita, también conlleva enfrentarse al mal.
  • El que es misericordioso de principio a fin, acaba de una u otra manera siendo un mártir. Los mártires de nuestro tiempo producen horror y tristeza, pero simultáneamente producen gozo. Es bueno que haya gente que hayan sido fiel hasta el final. Eso purfica el aire que respiramos.

De la civilización del capital a la civilización de la pobreza.

John Sobrino terminó diciendo que nuestra sociedad es un horror -palabras textuales- porque convierte la historia en acumular capital y el ser en tener capital.

En otras palabras -éstas mías- que nos hemos creído que nuestra razón de ser es tener más cosas y más dinero.

Esto nos lleva a la esclavitud de tener siempre que acumular más y más, aún a costa de la justicia. Nunca tendremos suficiente.

Contra esto Eyacuría hablaba de la civilización de la pobreza. Decía Eyacuría que la pobreza, una vez cubierta las necesidades básicas nos lleva a nuestros hermanos. John Sobrino, en sus conversaciones privadas, le decía que usara el vocablo austeridad en vez de pobreza, que pobreza no se entendería.

Estoy de acuerdo con John Sobrino, lo que dentro de la iglesia se entiende por pobreza evangélica es ininteligible para el resto del mundo. Sin embargo, y concluyo este artículo con un comentario propio, a mi entender no se trata de civilización de la pobreza. Habría que hablar de la civilización humana; ésto no es tan difícil de entender.

 

 

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