El informe del Escritor: 16 de febrero

 

Courtesy  TMAB2003 CC -by

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Como ya os dije la semana pasada, he empezado a escribir mi novela. Dejo a los que quieran leer el texto completo de este artículo un breve informe en el que comparto como me voy organizando y el método que estoy siguiendo. Baste decir a los que por ahora que es una mezcla de varias fuentes: consejos que leí en internet, GTD -como no-, las 5S, el método snowflake -copo de nieve” y algo de mi propia cosecha. Tranquilidad en las masa, son sólo seis pasos, eso sí bien detallados.

1.- Antes de nada, decidir de que se va hablar.

Lo primero fue pensar de que quería a hablar, a quien. Lo segundo estaba decidido de antemano, me gusta la literatura juvenil de novelas. Encuentro que va al grano, es poco pretenciosa y, por encima de todo es lo que me gusta leer y lo que me sale. En cuanto a lo primero quería hablar de sanar el mundo, del verdadero triunfo del bien sobre el mal y, de que puede hacer la gente común al respecto. En una frase: no hay más héroe que el que decide serlo.

2.- Luego como lo vamos a hacer.

En cuanto al formato de la obra me decidí, muy a mi sorpresa, por una trilogía. Llevo imaginando varias historias que orbitan sobre el mismo tema y pensé que el mejor modo de llevarlas a cumplimiento es que sirvan a un mismo fin y se complemente unas a otrás. Es más, el público suele encontrarlas más atractivas y desde el punto de vista productivos resultan más sencillas de hacer. No blasfeméis aquí, os lo ruego, ya sé que la literatura es arte, no un trabajo mecánico. Pero quien piensa que la productividad mata el arte, comete el mismo error que yo he mismo he cometido. En realidad, la organización, la preocupación por el lector y hasta el comerciante que ha de vivir de la obra sirve de camino a la expresión artística. Sí, puede ser una limitación, pero una limitación que encauza una fuerza difusa, no un obstáculo a superar.

3.- Ahora nos organizamos.

He partido de una entrada en un blog -nadie nace enseñado- que describe como se hacen las “biblias” de las series de televisión y como adaptarlas a la redacción de una novela. Esta organización la pasé a Celtx, un programa gratuito de producción de cine, teatro y obras audiovisuales en general que va sobrado para organizar una novela. Por cierto, tengo preparado un archivo en formato celtx bien detallado con la estructura que he empleado por si alguien quisera usarlo también.

Esta organización se basa en las fichas de los personajes principales, los “escenarios” y algunos objetos. A esto se le añade una carpeta -en este caso virtual- con los borradores, otra con las referencias, un documento con los recordatorios y resúmenes de la obra en su conjunto y de cada parte. Como ya he dicho, todo está más claro en el archivo de celtx. Eso sí, tenéis que descargaros el programa para poder usarlo.

4.- Resumiendo, que es gerundio.

Lo primero es el resumen principal de toda la obra. De principio en un documento detallé toda mi obra por capítulos, junto con un título descriptivo y un brevísimo resumen de cada cual. Nada exagerado, simplemente quien hace que y que le pasa.  Baste un ejemplo:

Capítulo 1º Una moneda extraña (¿Qué es malo?, no pasa nada, ya lo cambiaré, ahora lo que importa es saber de que voy a hablar?)

Ann, Eli, Daniel y Thomas recogen unas nasas en su bote de remos. En ellas Thomas descubre una extraña MONEDA de bronce de alguna civilización desconocida en la que aparece la CIUDADELA DEL CENTRO DE TODOS LOS MUNDOS. Cuando se la llevan a los fareros, éstos piensan que debe ser china o romana y no le dan ninguna importancia.

Capítulo 2º Otro capítulo interesante

Más cosas…

Y así hasta el último capítulo. ¿Os habéis fijado en las MAYÚSCULAS? Lo hago aposta para fijarme en elementos importantes de la narración. No hace falta esmerarse mucho en el resumen, son notas personales.

Teniendo este resumen maestro, ya podía pasar al resumen del primer capítulo, que estructuré en cuatro escenas. Lo mismo iré haciendo para cada capítulo, una vez tenga el borrador del primero. Es decir:

 

  1. Escribir resumen general, por capítulos.
  2. Escribir el resumen del primer capítulo, ampliando el que aparece en el general.
  3. Escribir el borrador del primer capítulo capítulo
  4. Ahora hacer lo mismo para los capítulos siguientes

 

5.- Escribir, que es disfrutar.

Ya sé que puede ser mucho trabajo, pero luego uno cosecha los frutos en cantidad y calidad. En cuanto a lo primero, en unas breves horas de pura alegría he compuesto unas 2750 palabras en un día, que es muy buena marca. En cuanto a lo segundo tendréis que confiar en mí.

Ésta es la base del método Snowflake: empezando por un breve resumen ir desarrollando cada capítulo hasta llegar a la novela final. Por supuesto, si quiero puedo salirme del resumen, pero ya sé a donde voy y por qué. Lo malo no es un folio en blanco, sino la mente sin ideas o rebullente de ideas desorganizadas. Una vez se tiene en orden los pensamientos la mente fluye. Os hablo desde la experiencia personal. Esto funciona.

En cuanto al acto físico de escribir lo hago en un cuaderno normalito. Vale, confieso que uso un Moleskine, pijito que es uno, pero valdría cualquiera, mejor de tapa dura para cuando se tiene que viajar. Descanso el cuaderno en un atril  escribo con pluma estilográfica. 

A mi lado, tal como recomientda el método de las 5S tengo mis cosas imprescindibles: un estuche, un manual de reglas de estilo, el diccionario de María Moliner, el flexo y una taza con un termo para el té. 

Por cierto mientras escribo uso al mínimo el diccionario y nada internet. Si por ejemplo no recuerdo como se escribe Teikoku Kaigun anoto “Flota combinada en japonés” y a otra cosa, ya lo buscaré en su momento. A ésto lo llamo el método blitzkrieg, escribir a toda prisa, buscando el final, siguiendo el plan, sin detener el flujo de la escritura por nada. ¿Corregir? Ya habrá tiempo de eso. Ahora vamos adelante.

Considero cada escena -la sección de un capítulo- una “siguiente tarea” en términos de GTD. Sé que esto siendo heterodoxo, dado que se tarda más de dos minutos en desarrollar cada “escena”, pero me funciona. Si me quedo a la mitad anoto “completar escena 1.2” y en paz. 

6.- Corrigiendo hasta los borradores, que nadie es prefecto.

Terminada una escena, la paso al ordenador. ¿Qué es mucho trabajo? Para nada, escribo bien a máquina y ya sirve de oportunidad para darme cuenta de los fallos y corregirlos. Es ahora cuando hago mayor uso del diccionario y del manual de estilo, no antes. 

No uso word, sino un sencillo editor de textos, como el bloq de notas. El formato ya lo dejo para el final, muy al final de todo.

Eso es todo amigos.

No, falta una cosa, pero no es propiamente un método, sino una opción personal, yo antes de escribir rezo. ¿Pero qué podíais esperar de un tipo que todavía usa pluma en el 2009?

Animáos a escribir, a ser artistas, a seguir vuestro corazón. Sí son cientos de horas de duro trabajo y disfrutas de cada una de ellas.