Todo tiene un final, hasta este blog

Courtesy René Ehrhardt CC -by

Courtesy René Ehrhardt CC -by

Nuestros blogs tienen sus días contados.

Me parece que tendemos a ver a nuestro blog como algo inmortal. Los blogueros, una vez que sobrevivimos los primeros -y dificilísimos- dos meses, nos creemos que vamos a estar aquí para siempre. No es así, antes de empezar nuestros blogs tienen sus días contados.

No os asustéis, no he venido a informaros de la desaparición de este blog. Sino de que un día, tarde o temprano lo hará. Aunque dentro de quinientos años sigan haciéndose blogs y aún otra persona haya recogido el testigo, pues yo para esa época ya pienso estar jubilado, tarde o temprano todo se acaba.

Y eso es bueno, siempre que se tome conciencia de ello. Mirad, una de las razones por las que tememos dar el sí a un compromiso es que no sabemos ponerle límites. Sí, hay cosas en la vida donde la entrega debe ser total: la familia, unos cuantos amigos -los de verdad- y alguna pasión. Nada más. E incluso éstos deben tener algún límite.

Mirad, tarde o temprano este blog se acabará y no será ninguna tragedia. Quizás, simplemente me quede sin nada interesante que decir. Quizás desarrollen una mejor tecnología. A lo mejor encuentro algo mejor que hacer y dado que mi tiempo es limitado, pues eso.

¿Ahora bien, para qué sirve saber que también mi blog se acabará?

Pienso que para dos objetivos:

1.- El primero, para darle su justa importancia.

Estoy seguro de que la infinita mayoría -pérdoneseme la exageración- de los blogueros ganarían mucho más dinero dedicándose a otra cosa. La mayoría no ganan nada -ni lo intentan- o incluso pierden. A otros, como por ejemplo un servidor, le sirve para darse a conocer, encontrar a otros y expresarse.

El saber que acabará implica que los artículos de este blog no serán infinitos. Pongamos que escribo aproximadamente tres por semana, todas las semanas, durante diez años. Eso hacen unos mil quinientos artículos, que son unos cuantos, pero igualmente finitos.

Merecerá la pena hacerlos bien, ¿no? 

Por otro lado, como es una cosa finita, mi blog no tiene que dominar mi vida. Ha de servir a un fin, pero cuando traspase ese fin, se estará convirtiendo en una esclavitud. Pongamos que tengo un blog porque me gusta escribir -una buena razón- y para sacarme unos eurillos -otra buena razón-.

Ahora, supón que son las tres de la mañana, no estoy disfrutando en absoluto y a pesar de que sé que ese artículo me va a generar digamos 2 € sigo dándole al teclado. ¿De verdad merece la pena? Muy mal se tiene que poner la crisis.

Porque lo cierto es que sí, el blog puede convertirse en un fin en sí mismo, y eso es muy malo. Tu felicidad va primero.

2.- El blog como una obra completa.

Si asumo con normalidad que mi blog va a terminar estaré preparado para ello. Podré darme cuenta con tiempo y dedicar unos cuantos artículos a cerrar mi obra. Si la tecnología avanza y hace los blogs obsoletos no jugaré a ser el último y verdadero bloguero, no dejaré que me coma la nostalgia. En vez de eso tomaré toda mi experiencia, incluso mis contenidos y los adaptaré a las nuevas formas. 

Con la actitud de aceptar los cambios sin traumas seré eternamente joven. Con la actitud de aceptar el fin, llegaré al fin con dignidad. Los visitantes de mi blog, ya finalizado,  podrán ver una obra completa y darle vida de nuevo, o ¿acaso un libro, escrito hace siglos quizás, está muerto? No mientras lo lean.

 

Feliz fin de semana, nos volvemos a ver el Lunes, en la que os hablaré de como me organizo para escribir mi novela.

7 Respuestas a “Todo tiene un final, hasta este blog

  1. Un post interesante, desde luego. Yo al menos tengo tan claro como tú que mi blog tendrá un final y que es un medio, no un fin en sí mismo.
    Y si te digo la verdad, no me preocupa su futuro. Lo que sí creo es que si te comprometes con algo, contigo mismo por ejemplo a la hora de escribir un blog, debes cumplir ese compromiso o romperlo.
    JM

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