De mosquitos y moscas

Cortesia Orange AcidCC -by

Cortesía Orange AcidCC -by

Gracias a la experiencia sabemos que es mucho más difícil cazar una mosca a un mosquito. Pero me imagino que de no tenerlos por conocidos pensaríamos que el mosquito es un objetivo mucho más formidable.

A fin de cuentas es bastante más pequeño y difícil de ver. Además, a diferencia de la mayoría de nosotros, puede hacer daño a un defensa de fútbol profesional y salir indemne. Pero a la hora de la verdad es la mosca más difícil de cazar.

¿Tendrá este pequeño insecto algo que enseñarnos para la vida?

1.- Alerta.

No es que el mosquito esté desconectado del mundo; en realidad está plenamente enfocado en una sola cosa: nuestra sangre. La mosca también está buscando sus nutrientes, sales, azúcares y proteínas, sólo que al mismo tiempo jamás descuida los peligros.

Las implicaciones para la vida y los negocios son tan obvias que no necesitan comentario.

2.- Se imprevisible.

Un consejo que se suele dar en el ajedrez, cuando vas ganando, es el ir limpiando de piezas el tablero. Queda así, si no se comete ninguna torpeza, un juego mucho más sencillo en el que es muy difícil introducir sorpresas. El que iba ganando continuará ganando hasta el final.

En el caso del mosquito veamos su vuelo. Comparado con el de la mosca parece que lleva una línea regular cuyo destino final somos nosotros. La mosca tiende a ser mucho más errático y difícil de predecir. 

3.- Sé hábil en lo tuyo.

La mosca vuela muchísimo mejor que el mosquito. Se la ha comparado con un helicóptero y quizás se quede corta la comparación; su capacidad de cambiar dirección de vuelo a plena velocidad es asombrosa.  Sin duda ahí reside gran parte de su éxito.

4.- Si no puedes ganar y van a por tí, sal volando.

Este bien puede ser uno de los instintos mejor conocidos y antiguos de la naturaleza. Sin embargo, nuevamente aquí la mosca es más despierta que su contrincante. Parece como si el mosquito se le olvidara antes que está en peligro, la memoria no le sobrepasa de un minuto.

La mosca, si tiene que huir, huye y no se siente mal por ello. Sabe que no puede ganar así que se conforma con no perder.

5.- Si no puedes huir, lucha.

Luchar puede parecer algo completamente alejado de la sabiduría. A lo mejor mis lectores no se lo esperaban pero hay momentos en los que hay que luchar aún se esté en inferioridad.

Una mosca acorralada en el cristal de una ventana, enfrentándose a un tipo cien veces mayor no se queda quieta, se revuelve, zumba, gira, no tiene nada con que atacar, pero ataca. Con esto sólo consigue confundir a su perseguidor, pero a veces basta eso para sobrevivir.

El mosquito, quieto es un blanco perfecto.

6.- Si todo falla, hazte la muerta

Este truco lo comparten casi todos los insectos. Funciona porque muchas agresiones provienen de un miedo. Y un animal muerto no parece amenaza alguna. Además, entre los animales más simples a veces no son capaces de distinguir entre un animal muerto de una piedra.

Esto son sólo unas observaciones sobre el comportamiento de una mosca, cuando las cosas van muy mal. Quizás merezca la pena reflexionar en estos momentos de crisis si nos estamos comportando como mosquistos o moscas.