Propósitos para el año nuevo (y 2)

En el primer artículo de esta serie os pedí que pusieras negro sobre blanco la clase de persona en que querías convertirte. También os pedía que trataras de hacerlo lo mejor posible.

¿Lo has hecho? ¿Lo tienes en papel? No me vale que esté en ordenador, si lo has hecho así ímprimelo ahora. En cualquier caso tenlo cerca de tí. Por favor, confía en mí. Es esencial que lo hagas si quieres beneficiarte de este artículo.

  • Si no sabes de lo que estoy hablando, por favor, acude al primer artículo de esta serie y date veinte minutos para cumplir las instrucciones. Niños de primero de la ESO española (de doce años de edad) fueron capaces  de hacerlo en un cuarto de hora. Creo que veinte minutos te sobrarán si te ciñes a lo esencial.
  • Si ya lo tienes, felicidades, casi has completado el proyecto. Sólo te queda una cosa más por hacer. No te preocupes, es tan simple que hasta un bebé podría. Así que aguanta la respiración y pulsa en el enlace que verás más adelante. Te diré como se podrán hacer realidad vuestros sueños.

Pues bien, esto es lo que quiero que hagas con tu trabajo.

Bola de Papel

Sí, una bola de papel. Agarra ese proyecto en el que tanto has trabajado y conviértelo en una pelota. Va en serio. No tengas piedad. No aceptes rendición ni tratado alguna. Porque la vida tampoco lo hará.

Sé lo que estás sintiendo ahora, pero confía en mí. La vida se encargará de hacer eso con tus utopias: tus sueños ansiados para tí y los tuyos fracasará. Siempre se fracasa cuando uno intenta la perfección, al menos hasta cierto punto. Aguien te dejará tirado, o peor serás tú el que defraude la confianza de alguien que quieres. Todos tenemos esos días en los que nos sentimos tan inútiles como ese papel arrugado. Casi mendigaríamos que nos tiraran a la papelera. Nos sentimos basura.

¿Pero, sabes qué?

El alma humana no está hecha de papel, sino de tela. ¿Recuerdas, siendo pequeño, tratar de escribir en un pañuelo? Yo sí, y era frustante por lo difícil que es garabatear sobre el paño. Con un bolígrafo o un lápiz hay que marcar una y otra vez. Piensas que lo mejor es abandonar y hacer otra cosa. Pero con el tiempo y preguntando aprendes que los bolígrafos no eran las herramientas más adecuadas. Necesitas habilidades que debes aprender hasta que finalmente se consigue algo bello y duradero.

Una bola de papel arrugado puede muy bien estar destinada a la basura; un pañuelo arrugado va a la tabla de planchar. Cinco minutos bajo el acero duro y caliente y estará como nuevo.

La próxima vez que te sientas como esa bola de papel arrugada, recuerda que eres un pañuelo. Han sido necesarios tu familia, tus vecinos, tus amigos, tus profesores y toda una vida de esfuerzos para convertirte en la persona que eres. Pero de ahora en adelante, sabes que tus sueños nunca serán basura; aunque de vez en cuando necesiten un planchado. Nunca te rindas.

Si te ha gustado esta actividad, compártela; caras veredes ^_^

Cortesia Le Petit Pouilallier CC -by -sa

Cortesía Le Petit Pouilallier CC -by -sa

2 Respuestas a “Propósitos para el año nuevo (y 2)

  1. Hola Miguel!!!
    Te escribo por que me ha encantado este artículo, y la explicación que podemos interpretar de nuestra persona al lograr lo que queremos como si fueramos un pañuelo o una servilleta, y realmente como lo has dado entender, lo importante es sentirnos como un pañuelo con el que pacientemente y aprendiendo a usar nuevas herramientas podemos lograr en nuestra vida días de satisfacción y felicidad donde veas realizado tus deseos y sueños como la persona que siempre has querido ser. Pues nada, no me queda más que decirte que son espectaculares tus artículos y te felicito por cada una de tus palabras. Chaito, besitos.

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