Oliver Twist vive, 2ª Parte: Como Alcanzar la Felicidad

There has never been a day so sunny, nunca ha existido un día tan soleado. Oliver se despierta en el hogar del señor Brownlow restaurado de su enfermedad; encantado por el amor expresado en la limpieza y la blancura se apresura a la ventana donde una alegre multitud danza ante él.

Quiero hablarte de la felicidad.

Pero primero volvamos a Oliver. ¿Qué sugiere un niño en la cama? Quizás sueños, descanso y muerte. Los dos primeros nos resultan familiares, pero ¿la muerte? Sí, eso he dicho, muerte. No hace tanto tiempo era muy común la muerte de un niño. En muchos sitios aún lo es.

En realidad en la novela, Oliver Twist es perseguido por la muerte desde su nacimiento. De haber muerto con el señor Brownlow, al menos hubiera expirado decentemente. No colgado, como se sugiere frecuentemente en la novel, ni en alguna húmeda celda como hubiera  pasado con seguridad de no haber sido por la interveción de su benefactor.

¿Te fijaste? De nuevo, la amabilidad salva la vida de Oliver, lo mismo que en el caso de aquella señora y el cobrador de peajes del que te hablé ayer. Y de nuevo para ofrecer esa amabilidad, el benefactor tiene que arriesgar algo; en el caso del señor Brownlow, su reputación.

Pero iba a hablarte de la felicidad.

Asó que, ¿a qué viene tanto hablar de la muerte? Porque cuando Oliver se despierta en la casa del señor Brownlow, a mi juicio, el niño resucita. Esa es la esencia de la felicidad. Un cambio a mejor, un kaizen de toda la persona, un fuerte flujo de vida y energía, unas esperanzas renovadas en nosotros mismos y el mundo. Cuando somos felices amamos, cuando amamos y ese amor es compartido, no podemos evitar ser felices. Los enamorados son mis testigos.

¡Mamá, mira lo que hago!

Volvamos al musical. ¿Recuerdas que cuando Oliver sale al balcón, el mundo danza ante él? Como un rey se dirige a la multitud que presta sus respetos al monarca.

¿Y eso qué importa?

Importa porque Oliver nunca ha dicho en su vida: ¡Mamá, mira lo que hago! Sin una persona que realmente se interese por nosotros, que realmente nos quiera, no somos nada, no existimos como seres humanos. Somos personas porque somos un ser-con-alguien.

Así hemos llegado al primer requisito para ser feliz: Ser reconocidos como un ser humano, ser valorados, ser cuidados, vivir con alguien en el mundo.

This wonderful morning…. Such a sky you never did see.

Esta hermosa mañana… Nunca has visto un cielo como éste.

Repasemos que es lo que Oliver ve desde su balcón: un bonito cielo azul, vendedores, obreros, aprendices, “gentlemen”, dos docenas de escolares, un parque, niñeras y una banda de música. En conjunto la escena parece más Eduardiana que Victoriana, pero aparte de eso no hay nada tan extraordinario en ello. ¿O sí? ¿Qué ha cambiado?en

La manera en que Oliver observa el mundo. Cuando estás feliz, no puedes evitar ver lo maravilloso que es el mundo.

Así que, vamos a hacerlo al revés: para ser felices, miremos al mundo con amor.

Sé que suena a “new age”, chacras y todo eso. Si a mí me hubieran dicho una cosa así antes de experimentarlo por mí mismo, hubiera sonreido con esa sonrisa de “que utopía más bonita”. Hoy ver fotos de niños que viven solos en la calle (sí de los del pegamento) me despierta la ternura. No es que ignore su sufrimiento, ni los crea inocentes de todo mal. Lo que pasa es que puede ir a lo más profundo porque he tenido la suerte de conocerlos en persona. Antes de eso, cuando veía películas como Salaam Bombay, Chidren Underground o Los Niños de la Estación Leningradsky lo que sentí es ira. Vamos, hablando claro, un cabreo para no acercarse a mí sin escudo policial.

I’m so high I swear I can fly.

¡Extra, extra! ¡Ultimas noticias! ¡No se ha descubierto Shangri-La y Utopía significa en ninguna parte.

Tú haces tu propia felicidad, sí, de verdad. Sólo que no la haces sola, ni solo. Recuerda el primer requisito, ser alguien para otro. Alguien ha de despertar la felicidad en tí, pero luego es cuestión tuya alimentarla. Y siempre hay alguien. Siempre, siempre, siempre. Jamás lo dudes.

Seguro que también sabes alguna manera de alcanzar la felicidad. Seguro que has sido feliz alguna vez. ¿Te importa compartirlo?🙂