Ya eres un ángel.

Cortesia Positiv CC -by -sa

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Estaba escribiendo mi primera novela en inglés (Dios me perdone) y me preguntaba que sería de mí de estar en la piel de uno de mis personajes. Precisamente escribo, entre otras razones, como una especie de ejercicio espiritual para desarrollar la compasión.

Levinás, el filósofo judío superviviente de la 2ª Guerra Munidal, dijo algo semejante a que el rostro de los que sufren es el rostro de Dios. Jesús se expresó también en esas líneas (Véase Mateo 25, por ejemplo). Los Mazdeistas inisten en que “El socorre al pobre, corona a Dios.” Podría seguir con muchísimos otros maestros y maestrAs espirituales, pero es innecesario.

Pues este personaje mío, un niño, tiene un sueño extraño. Una mujer vestida de Húsar aparece en la

Photo Courtesy Porcelain Monkey Garage CC -by -Sa
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puerta de su habitación. Lleva un presente: la clásica caja de navidad envuelta en papel de colores con un gran lazo rojo. El chico la abre y encuentra dos alas de ángel, vivas.

¿Y ahora qué? ¿Qué harías si te dieran alas de ángel? ¿Cambiaría tu vida? ¿Cómo?

Y aún más importante. ¿Te has parado a pensar si no tienes ya esas alas? ¿Te has atrevido a volar?

Por mi parte, creo que la única vida digna de vivirse es la de un ángel.