¿Lleva razón Barry Schwartz?

Cuando era profesor aprendí a separar la información de la opinión. Aún así mis alumnos tendían a creer que yo estaba de acuerdo con cualquier autor que les enseñaba. Normalmente llevaban razón y estaban equivocados. Por ejemplo el que yo sea Católico no me impidió (ni debería) introducirles al Marxismo, pero al hacerlo tuve que, tanto como es posible, separar el pensamiento de Marx -y sus seguidores- de mi propia opinión.

Respecto a Barry, ¿lleva razón en que tenemos demasiadas elecciones?

En “La paradoja de la ejección“, escribí, resumiendo sus palabras que Barry efectivamente pensaba que nosotros (“el mundo rico”) disponíamos de demasiadas opciones. ¿Mi opinión? Depende de los detalles.

En el asunto de bienes y servicios, estoy plenamente de acuerdo con Barry.

En cuanto a las ideas, no estoy muy seguro. En muchos países de Europa occidental hay poca variedad religiosa. En política parece irse instalando el bipartidismo, ya en forma pura, ya en coalición. Las naciones emergentes de Asia tampoco parecen salvarse de la tendencia malsalna al pensamiento único.

Sin embargo, Barry estaba hablando de bienes y servicios y en esto, como ya dije, he de darle la razón.

¿Qué decir de sus soluciones? ¿Mejoraría nuestras vidas compartir nuestras riquezas?

Creo que sí, pero si y sólo si nuestras sociedades fueran más sabias. Yo al menos he de confesar que aún me seduce la idea irracional de que comprar algo nuevo me va a hacer feliz. Puedo decir que por fe y creencia personal comparto la idea del compartir, mas aún así confieso que se me hace difícil.

Necesito ser más sabio. Nuestras sociedades han cambiado tan velozmente que ya no sabemos como aplicar nuestros valores. Algunos incluso llegan a decir que los viejos valores ya no sirve de nada. Te diré algo, a mí me enseñaron a vivir con la escasez. Todos los pensadores éticos clásicos -religiosos o no- vivieron en tiempos de pobreza -al menos en comparación con hoy-. Lo que necesitamos es aprender a vivir en sociedades ricas, a abstenernos del mucho comer, a valorar el trabajo y el deber por sí mismos, a re-descubrir el valor de la frugalidad, incluso si económicamente nos podemos permitir derrochar a porfía.

En claro, podemos comer de todo, ¿pero lo resistirá nuestro cuerpo?

Debemos a prender a ser ricos, porque eso es exactamente lo que somos. Los que tengan dudas pueden preguntar en Burkina Faso. Al mismo tiempo, dado que la gente que sufre no puede esperar a que nos hagamos sabios, necesitamos sentir el gozo del dar – un sentimiento que no necesita mucha sabiduría, sino que la aporta.

En resumen, debemos formar a nuestra juventud (y a nosotros mismos) para ser capaces de darle orientación a nuestros vidas. Somos ricos, ¿ahora, qué?