Deporte para gordos.

Yo también soy gordo, lo he sido casi toda mi vida y lo soy aún al menos al momento de escribir este artículo. Debo confesar, aún parezca extraño, que no deseo permanecer en esta situación rolliza. No sólo por las mayores dificultades para encontrar un empleo o pareja. Ni por presumir de nada; sino principalmente por salud y felicidad.

Paro aquí, pues este artículo no trata de la motivación para estar sano. Ésta la doy por supuesta. De lo que quiero tratar aquí es de que se puede correr siendo gordo. La prueba un servidor, que cuando empezó estaba entre Obesidad 1 y 2, tiene cierta alergia y pies planos no del todo corregidos. (O sea que cuando camino mucho, me duele).

Aún así he conseguido hacer Pilates, Bodypump (con la lengua afuera) y correr 17 minutos con veintisiete segundos.

¿Cómo?: Kaizen.

Kaizen viene a significar “pequeña mejora” y funciona porque los mayores obstáculos para mejorar son más sicológicos que físicos.

  • Nos da miedo hacer el ridículo, ¿verdad? Ser el gordito que corre lento mientras todo el mundo te mira (o nos lo creemos, que seguro tienen cosas mejores que hacer).
  • Nos parece que no podremos aguantar.
  • …ya, pero seguro que lo dejo en una semana.
  • O estás corriendo y aparece un dolor raro que no sueles tener y entra el miedo a romperse uno algo.
  • Y luego está que correr con veinte kilos de sobrepeso es cargar con una buena mochila.

Vale, pues aún así se puede. Y éste es el plan.

  1. El primer objetivo tiene que ser muy pequeño, tanto que estés completamente seguro de poder alcanzarlo. (Yo me puse 4 minutos).
  2. El objetivo se alcanza como sea. Tienes que correr cuatro minutos. Lo mismo da en cuatro series de un minuto que en dos minutos. Rápido o arrastrándote. La única regla es que han de ser cuatro minutos.
  3. Una vez alcanzado el primer objetivo proponte una mejora pequeña para el siguiente día (yo me puse treinta segundos más).
  4. Anota y comparte tus progresos. Ponte una medalla. Te lo mereces. (No vale comerse una medalla, hay que buscar mejores recompensas que ponerse a comer).
  5. Contínua así todos los días (o casi) hasta que llegues a un objetivo parecido al de la gente normal (también podemos llamarlos flacuchos, enjillados o lo que quieras). Luego propónte mejorar la calidad.

Y ya está, es así de simple. Funciona, porque mi niño, ¿cómo te vas a convencer a tí mismo que no puedes correr treinta (o diez, o cinco) segundos más?

Por último, no hagáis burradas. Kaizen también funciona porque le da tiempo a vuestro cuerpo a adaptarse. Sí, casi todo es sicológico, pero no todo. Paciencia, con vosotros mismos y con vuestro, cuerpo. ¡Lo lograréis!

(Y quien me conoce sabe que no hablo así de no estar totalmente seguro).

Foto Cortesía de Mike Baird CC -by